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05 Enero 2026

Entre back-end y softair: la historia de Raul

Ocho años en Mashfrog, proyectos complejos, cloud adoption, DevOps y una fuerte pasión por la tecnología. Raul Castri cuenta su historia entre el trabajo, el tiempo libre y las perspectivas de futuro.

RaulCastri

Raul Castri, Technical Lead en la Digital Experience Practice de Mashfrog Group, trabaja en la empresa desde hace casi ocho años. A lo largo de su trayectoria ha seguido proyectos complejos y de alto impacto, contribuyendo a la evolución tecnológica del área de back-end y al desarrollo de soluciones cloud-native, sin perder nunca de vista el valor del trabajo en equipo y de las personas.

¿Desde cuándo trabajas en Mashfrog y a qué te dedicas?

Trabajo en Mashfrog desde hace casi ocho años y actualmente ocupo el rol de Technical Lead dentro de la Digital Experience Practice. Me ocupo principalmente de la parte de back-end y, junto con mi responsable, coordino las actividades del equipo, siguiendo tanto el desarrollo de software como los aspectos relacionados con la infraestructura y los procesos de deployment.

Con el tiempo, mi rol se ha ampliado para incluir también la gestión de las actividades DevOps: desde la integración de sistemas hasta la facilitación de los releases en distintos entornos, tanto on-premises como cloud. Trabajamos sobre plataformas como AWS, Azure y Google Cloud, con el objetivo de hacer que los procesos sean cada vez más automatizados, fiables y eficientes.

Mirando hacia atrás, estoy orgulloso del camino recorrido en Mashfrog: entré como desarrollador y, gracias al intercambio constante y a la confianza recibida, he tenido la oportunidad de asumir responsabilidades cada vez mayores.

¿Qué hacías antes de entrar en Mashfrog?

Mi trayectoria formativa comienza en el liceo clásico, una elección que puede parecer lejana del mundo tecnológico, y continúa con la licenciatura en Ingeniería Informática. Fue una transición exigente, sobre todo al principio, porque pasé del griego y el latín a enfrentarme con números, lógica y programación, pero fue un desafío que me aportó mucho en términos de método y disciplina.

Antes de entrar en Mashfrog tuve varias experiencias laborales, pero la que recuerdo como más significativa está relacionada con un hackathon organizado por Bridgestone: un proyecto que duró alrededor de seis meses, muy similar a una auténtica experiencia laboral.

Junto a un equipo de cuatro estudiantes universitarios desarrollamos una aplicación móvil y toda la infraestructura de back-end asociada para la recopilación de datos útiles para la empresa. Al final del recorrido, Bridgestone premió las soluciones más innovadoras y nuestro equipo se clasificó en primer lugar entre diez grupos, procedentes de las principales universidades públicas de Roma.

Además del reconocimiento, también recibimos un premio en efectivo, un resultado importante que hizo que esa experiencia fuera aún más gratificante y que confirmó mi deseo de trabajar en el mundo del desarrollo de software. Poco después, entré en Mashfrog como desarrollador.

¿Cuáles son los proyectos que más te han apasionado en Mashfrog?

A lo largo de estos años he seguido muchos proyectos y, en general, cada proyecto tiene un ciclo de vida similar: al principio siempre hay una fase compleja, en la que la tensión es alta y todo parece difícil. Luego, a medida que el trabajo va tomando forma, uno se da cuenta del valor de lo que se está construyendo, especialmente cuando el resultado es fruto del trabajo en equipo.

Uno de los proyectos a los que estoy más vinculado es Favero Electronics. Fue el primero que seguí por completo, desde la fase de análisis hasta el release en producción. Verlo nacer y crecer fue muy significativo, también porque hoy soporta un alto volumen de tráfico, con picos importantes en períodos como el Black Friday.

Otro aspecto central de mi trayectoria ha sido el trabajo en proyectos cloud-native, que contribuyeron a iniciar un camino de cloud adoption cada vez más estructurado dentro de Mashfrog. A partir de ahí surgió la necesidad de organizar mejor también las actividades DevOps, con un enfoque en la automatización de los releases y en la gestión operativa de los sistemas.

Entre los proyectos más recientes se encuentran Plures Alia, que seguí personalmente en toda la parte de back-end después de la fase de análisis, y Prysmian, ambos ejemplos de iniciativas complejas que requieren coordinación, visión técnica y colaboración continua.

¿Qué haces cuando no trabajas?

La tecnología sigue siendo una pasión también fuera del trabajo. Me gusta mantenerme al día sobre software emergente, los frameworks más utilizados y experimentar con nuevos lenguajes de programación, a menudo por simple curiosidad. Es una especie de deformación profesional, pero en mi rol también es una forma de mantenerme en forma y tener siempre una visión actualizada de lo que ocurre en el mundo IT.

Además de esto, tengo muchas pasiones que me alejan del escritorio. Una de las principales es el softair, un juego táctico de simulación militar que se desarrolla al aire libre. No es una actividad digital ni el clásico paintball: es una experiencia física, inmersa en la naturaleza, que puede durar incluso 48 o 72 horas consecutivas.

Se juega en equipo y cada participante tiene un rol específico: hay quien se encarga de las comunicaciones por radio, quien de la navegación con GPS, quien lidera el grupo y quien actúa como explorador. Es una actividad que requiere estrategia, resistencia física y espíritu de colaboración. El contacto con la naturaleza es una parte fundamental de esta pasión: se camina mucho, se duerme en el bosque y se aprende a moverse en entornos no convencionales. Al final de los eventos siempre hay también un momento de convivencia, el llamado "tercer tiempo", en el que se comparten comida y tradiciones locales.

Junto al softair, también están la moto, que representa para mí otra forma de libertad, y el senderismo, que practico también de manera independiente, explorando senderos y rutas naturales por toda Italia. Por último, un lugar especial lo ocupa mi perro, que se ha convertido en mi mayor amor… justo después de mi esposa, con quien me casé en julio.

¿Qué perspectivas tienes para el futuro?

En Mashfrog me gustaría continuar mi trayectoria, ampliando progresivamente mi perímetro de responsabilidades. Siempre he apreciado mucho el hecho de que la empresa sepa reconocer y poner en valor el compromiso de las personas: es un aspecto que realmente marca la diferencia en la vida laboral cotidiana.

A nivel personal, en cambio, estoy viviendo el inicio de una nueva etapa. El matrimonio ha representado un punto de partida importante y ha sentado las bases para la construcción de una familia, un proyecto de vida al que le doy mucho valor y que afronto con entusiasmo.