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04 Marzo 2026

En equilibrio entre tecnología y psicología, la historia de Elisa

Technical Consultant, un año en Mashfrog y dos pasiones, la informática y la psicología. Elisa nos cuenta su recorrido profesional que la llevó a trabajar en Mashfrog en modalidad full remote.

Elisa_Mangano

Joven, decidida y con una doble pasión que une tecnología y ciencias humanas, Elisa Mangano es Technical Consultant en la Practice Customer & Marketing de Mashfrog. Se incorporó a la empresa en febrero de 2025 y trabaja full remote desde Messina, la ciudad donde nació y creció. El suyo es un recorrido nada lineal, hecho de decisiones conscientes, momentos de pausa y nuevos comienzos, con el deseo constante de unir competencias técnicas y sensibilidad personal.

Elisa, ¿cómo ha sido este tu primer año en la empresa?

Ha sido un año intenso y muy formativo. He trabajado en varios proyectos, ocupándome del desarrollo en Salesforce tanto a nivel de código, es decir front-end y back-end, como en actividades relacionadas con la configuración de la plataforma.

Inicialmente fui incorporada como apoyo en un proyecto para una gran utility del sector energético y fue un paso fundamental para familiarizarme con herramientas, procesos y dinámicas de equipo. Con el tiempo empecé a asumir un rol más operativo. En el proyecto Infor, mi primer encargo de larga duración, me sentí realmente parte integral del grupo. Seguí las distintas fases hasta el go-live y me enfrenté a actividades cada vez más complejas. Esto me permitió crecer mucho, no solo desde el punto de vista técnico, sino también en la manera de trabajar con los demás y de afrontar los desafíos.

¿Cómo nació tu pasión por la informática?

Asistí a un Instituto Técnico Industrial con especialización en informática, una elección que quise firmemente a pesar del escepticismo de mis padres. Era un entorno predominantemente masculino, pero nunca lo viví como un límite. Al contrario, me ayudó a crecer y a fortalecer mi pasión por la programación.

Los años de secundaria fueron muy intensos y estimulantes. El instituto Verona Trento me dio la oportunidad de participar en competiciones nacionales e internacionales y de trabajar a menudo en equipo en proyectos concretos. En particular, a nivel nacional participé en dos ediciones de la Nao Challenge: la primera vinculada a la aplicación de la robótica a temas de inclusión y diversidad, y la segunda centrada en la relación entre arte y robótica. En Italia también participé en los Campeonatos de Robótica y en las Olimpiadas de Informática por equipos. A nivel internacional, en cambio, participé en AstroPi, mi primera experiencia absoluta de programación centrada en un ordenador Raspberry ubicado en una estación espacial, y en Zero Robotics, un desafío matemático e informático muy complejo sobre las trayectorias de satélites en el espacio. Fue precisamente en ese período cuando entendí cuánto me gustaba programar y transformar una idea en algo funcional y tangible.

Después del diploma elegiste inscribirte en Psicología. ¿Qué te llevó a esta decisión?

Después del diploma sentí la necesidad de detenerme y reflexionar. Me había dedicado con entusiasmo a la informática, pero dentro de mí también existía el deseo de explorar otra dimensión, más vinculada a la comprensión de las personas. Así que me inscribí en Psicología y durante un tiempo dejé de lado la programación.

Fue una etapa importante porque me ayudó a entender que no quería abandonar el mundo tech, sino encontrar un equilibrio entre mis dos pasiones. Realicé un curso profesionalizante sobre Salesforce que incluía la incorporación a la empresa y, a partir de ahí, comenzó mi trayectoria laboral. Hoy continúo estudiando Psicología y siento que ambas disciplinas se complementan. La informática es práctica, concreta y orientada a la solución; la psicología me ayuda a comprender mejor las dinámicas relacionales y a entender lo que hay detrás de los comportamientos.

¿Cómo logras conciliar trabajo y universidad?

Es un desafío, pero también una gran oportunidad. Trabajar en full remote me permite organizar mejor el tiempo y encontrar un equilibrio entre estudio y trabajo. Desde este punto de vista, en Mashfrog me siento apoyada y eso realmente marca la diferencia. Hay atención hacia las necesidades personales y un clima colaborativo que hace que todo sea más sostenible. Obviamente se necesita organización y constancia, pero saber que puedes contar con un entorno sereno ayuda a afrontar los días con mayor tranquilidad.

¿Te gusta trabajar en full remote?

Trabajo en remoto desde el inicio de mi trayectoria laboral, así que para mí es lo normal. Por un lado, ha sido una gran oportunidad, porque me permitió entrar de inmediato en el mundo laboral, incluso viviendo en una realidad donde quizás las oportunidades en el ámbito Salesforce son menos numerosas en comparación con otras regiones. La principal ventaja es el equilibrio. Puedo vivir en mi ciudad, cerca de mi familia y de mis afectos, y al mismo tiempo trabajar en proyectos internacionales de gran valor. Para mí, que todavía estoy estudiando, esta flexibilidad es fundamental.
Por otro lado, a veces siento la falta del contacto directo con los compañeros. Nunca he vivido plenamente la experiencia de la oficina y me gustaría, tarde o temprano, experimentarla. Precisamente por eso estoy organizando un viaje a Milán para conocer en persona a las personas con las que colaboro cada día. Creo que verse en vivo puede fortalecer aún más las relaciones.

¿Qué tan vinculada estás a tu tierra? ¿Te ves en otro lugar en el futuro?

Nací y crecí en Messina y hoy me siento muy ligada a mi ciudad. En el pasado tuve el deseo de irme, quizás porque sentía la necesidad de construir mis propios espacios. Con el tiempo he aprendido a valorar más lo que tengo aquí: el territorio, las personas que quiero y la posibilidad de vivir en contacto con el mar y la naturaleza.

No excluyo hacer experiencias en otras ciudades o regiones – me gusta viajar, explorar y conocer nuevas realidades – pero mi sueño sería poder volver siempre aquí, a casa. Tener la posibilidad de elegir, eso sí, es fundamental.

¿Qué haces en tu tiempo libre?

En mi tiempo libre busco sobre todo el contacto con la naturaleza. Me encanta caminar y cada vez me estoy acercando más al trekking, con la idea de afrontar en el futuro recorridos más largos. Desde hace aproximadamente un año también he empezado a correr. No lo vivo de manera competitiva, sino como un momento personal para desconectar, liberar la mente y recuperar la concentración. Y luego están los viajes, que son una oportunidad constante de descubrimiento y crecimiento, una forma de abrirme a nuevas culturas y puntos de vista.

Mirando hacia adelante, ¿cómo te ves dentro de diez años?

Es una pregunta que siempre me pone un poco en dificultad, porque soy una persona que cambia y evoluciona. Hoy me veo todavía en el ámbito informático, quizás con competencias más profundas y con una mayor conciencia de mi rol.

Al mismo tiempo, me gustaría encontrar una manera de integrar la informática y la psicología. No me imagino en un camino tradicional como psicóloga, sino en algo más creativo, donde la tecnología y la comprensión de los comportamientos puedan dialogar. Quizás en ámbitos como la inteligencia artificial, o en contextos en los que el componente técnico dialogue con el humano. Es un camino todavía abierto, pero me gusta pensarlo como una construcción gradual, hecha de experiencias, estudio y nuevos desafíos.