Adriano, entre Agentes de IA, clientes y juegos de mesa
Adriano nos cuenta su experiencia en Mashfrog 4 Procurement, donde cada día traduce necesidades reales en soluciones concretas, mejorando sus competencias también a través del contacto directo con el cliente.
Entrar en el mundo laboral es un paso importante, especialmente cuando se tiene la oportunidad de trabajar desde el principio en proyectos reales. Adriano Del Gaudio, Business Consultant en Mashfrog 4 Procurement, nos cuenta cómo está construyendo su camino profesional, entre nuevas responsabilidades, contacto con clientes y tecnologías innovadoras.
Cuéntanos sobre tu trayectoria: ¿de dónde vienes y qué te llevó a elegir Mashfrog?
Estudié Ingeniería Informática, pero durante la universidad tuve experiencias laborales muy diferentes entre sí, que me enseñaron sobre todo a relacionarme con las personas y a adaptarme a nuevos contextos. En cierto momento, empecé a prestar más atención a las oportunidades profesionales relacionadas con mi área de estudio, principalmente participando en algunos open days. En una de esas ocasiones, me impresionó mucho el enfoque directo y la disponibilidad de las personas de Mashfrog con las que hablé. Debió ser mutuo, porque a partir de ahí comenzó el proceso de selección y, entrevista tras entrevista, entendí que el puesto propuesto estaba alineado con lo que realmente quería profundizar, especialmente en la parte de análisis y relación con el cliente.
¿En qué consiste tu trabajo en M4P?
Trabajo en un proyecto que utiliza inteligencia artificial para mejorar la gestión del correo certificado (PEC), una actividad crítica en muchas empresas porque requiere precisión, trazabilidad y rapidez en la respuesta.
Al principio me enfoqué principalmente en la fase de pruebas de la aplicación, verificando que el sistema fuera capaz de clasificar correctamente las comunicaciones y dirigirlas a las personas adecuadas. Esto implica analizar casos reales, entender si el comportamiento del sistema es coherente e intervenir cuando algo no funciona como se espera.
Con el tiempo, empecé a trabajar cada vez más en el análisis y en la interacción con el cliente. Junto con el resto del equipo, recogemos las necesidades operativas y tratamos de traducirlas en reglas y lógicas que el sistema pueda aplicar. El objetivo es transformar cada PEC en información estructurada: no solo leerla, sino entender el contexto, la prioridad y asignarla correctamente.
Una parte importante del trabajo es la mejora continua. Cuando surgen casos particulares o situaciones no previstas, analizamos lo sucedido y actualizamos el sistema para hacerlo más preciso y eficiente. Esto permite reducir tareas manuales, evitar errores de asignación y acelerar todo el proceso.
Es un trabajo muy dinámico, ya que requiere tanto habilidades técnicas como una fuerte interacción con el cliente. Por un lado, hay que entender cómo funciona el sistema; por otro, es fundamental comprender los procesos empresariales y las necesidades reales de quienes lo utilizan cada día.
¿Cuál es la competencia que sientes haber desarrollado más en estos meses?
El crecimiento más evidente está en la forma de interactuar con el cliente, muy diferente a mis experiencias anteriores. Aquí no basta con ser disponible o saber relacionarse: también se necesita mucha precisión y la capacidad de interpretar correctamente cada solicitud, incluso cuando no está completamente expresada.
Me estoy dando cuenta de que una parte importante del trabajo es saber leer entre líneas, entender qué hay realmente detrás de una solicitud y transformarlo en algo concreto. Estoy aprendiendo a ser un puente entre lo que el cliente imagina y lo que es técnicamente posible. No se trata solo de escuchar, sino también de hacer las preguntas correctas, aclarar dudas y acompañar al cliente hacia una solución que realmente funcione en su contexto. Es una habilidad que crece día a día, gracias al contacto constante con casos reales.
¿Qué tipo de entorno encontraste en Mashfrog y cómo influyó en tu incorporación?
Lo que más me impresionó fue la disponibilidad de las personas. Desde el principio percibí un entorno en el que es normal preguntar, compartir y también admitir que no sabes algo. Esto fue fundamental para mí, porque me permitió aprender sin miedo a equivocarme.
El modelo de trabajo híbrido fue una novedad respecto a mis experiencias anteriores. Al principio cambia un poco la forma de relacionarse con los compañeros, ya que muchas interacciones se realizan de forma remota. Con el tiempo, sin embargo, todo se vuelve más natural y se pueden construir buenas relaciones, también gracias a las reuniones y momentos de intercambio.
Fuera del trabajo, ¿cuáles son tus pasiones?
En mi tiempo libre intento equilibrar dos aspectos muy diferentes de mi vida. Por un lado, la actividad física, que es importante para mí no solo para mantenerme en forma, sino también para desconectar mentalmente del trabajo. Por otro lado, tengo una pasión por los juegos de rol y de mesa. Siempre que puedo, participo en eventos o me reúno con otras personas que comparten este interés.
Me gusta que estas dos dimensiones sean tan distintas, porque me permiten cambiar completamente de ritmo y de contexto. En cierto sentido, representan dos lados de mi personalidad que conviven y se complementan.
¿Cómo te imaginas en tu futuro profesional?
Me gustaría crecer hasta alcanzar una mayor autonomía en la gestión de la relación con el cliente. Lo que me interesa es poder seguir todo el proceso, desde la escucha de las necesidades hasta la definición de la solución, comprendiendo a fondo los requisitos del cliente y traduciéndolos en algo concreto y útil. Es un camino que requiere tiempo, experiencia y aprendizaje continuo, pero es la dirección en la que quiero avanzar.