Marco: Un recorrido poco convencional entre AMS, los viajes y el paracaidismo
Un comienzo poco habitual y un camino de crecimiento constante, desde el service desk hasta la gestión de proyectos y equipos. Marco Martini comparte su historia, sus pasiones, su familia y su experiencia en el "servicio de urgencias de la informática".
Se define como un "underdog" de la consultoría digital, con un talento natural para la comunicación y una pasión por descubrir nuevas realidades. Romano de nacimiento, pero cosmopolita por vocación, ha aprendido con el tiempo a convivir con su incurable pasión por la AS Roma y espera poder compartir muy pronto una de las mayores pasiones de su vida con su familia.
Marco Martini, Lead Business Consultant de Mashfrog Group, tiene la capacidad de generar empatía desde el primer momento cuando habla de su trayectoria profesional, "un poco a contracorriente", o explica por qué obtuvo la licencia militar de paracaidismo. Habla con entusiasmo, pero también con serenidad, mientras repasa el camino que lo ha llevado hasta donde está hoy.
Cuéntanos tu trayectoria profesional. ¿Cómo empezó?
Mi carrera no comenzó precisamente en el mundo de la informática. Estudié Bachillerato clásico y después Ciencias Políticas. Mientras estudiaba, siempre buscaba pequeños trabajos, también para financiar una de mis grandes pasiones: viajar. Mi aventura en la consultoría comenzó a principios de la década de 2010. Siempre me habían reconocido una buena capacidad de comunicación, así que entré en el área comercial de una pequeña empresa. Sin embargo, pronto me di cuenta de que quería entender realmente aquello que estaba ofreciendo. Por eso realicé un curso de SAP y pasé a desempeñar el rol de consultor funcional, primero en We Team y después en Reply, donde permanecí diez años. Me especialicé en cuentas por pagar, procurement y logística, trabajando para algunas de las mayores empresas italianas. Empecé en el service desk de primer nivel y fui creciendo hasta gestionar proyectos, equipos de trabajo y servicios de mantenimiento de aplicaciones. Me gusta definirlo como un recorrido de underdog, un camino poco convencional.
¿Tu llegada a Mashfrog también fue "a contracorriente"?
No, para entonces mi carrera profesional ya estaba bien definida. Llegué a Mashfrog en septiembre de 2024 gracias a varios antiguos compañeros con los que había compartido una larga etapa de mi vida profesional. Me hablaron muy bien de la empresa y me animaron a emprender una nueva aventura, estimulante tanto desde el punto de vista profesional como personal. Por mi carácter, suelo aceptar ese tipo de retos. El hecho de que personas con las que había trabajado durante tantos años pensaran en mí en un momento de cambio tan importante fue algo que valoré muchísimo.
¿Cómo estás viviendo el "mundo Mashfrog"?
Mashfrog ha sido un descubrimiento muy agradable. Me encontré con una empresa moderna, que apuesta por la innovación y que sabe confiar en las personas, dándoles autonomía. Para mí, que soy padre y vivo en una gran ciudad, la flexibilidad del trabajo remoto, por ejemplo, me permite optimizar el poco tiempo disponible y disfrutarlo mucho más. Es una forma concreta de trabajar con responsabilidad sin perder de vista la vida personal, la familia y todo aquello que nos hace sentir bien.
¿Cómo es la vida de un underdog fuera del trabajo?
En este momento mi vida gira sobre todo en torno a mi familia: mi pareja, Lavinia; nuestra hija Diletta, de tres años y medio; y nuestros dos gatos, Samba y Cesare, que son miembros de pleno derecho de la familia. Los viajes están temporalmente en pausa, pero no abandonados. Estamos esperando a que Diletta tenga la edad adecuada para disfrutarlos con nosotros. Solo es cuestión de unos años antes de volver a hacer las maletas.
¿Qué buscas cuando viajas?
He viajado mucho por África, Estados Unidos, el Sudeste Asiático y prácticamente toda Europa. Me gusta conocer culturas y personas que viven de una forma muy distinta a la mía, porque al final descubres que, más allá de las costumbres, todos somos muy parecidos. Es algo que ayuda a valorar lo que realmente importa. Bali es uno de los lugares donde podría imaginarme viviendo, aunque también adoro Dalmacia y esos destinos en los que puedes desconectar por completo, rodeado de mar, silencio y naturaleza. Soy romano, profundamente enamorado de mi ciudad, y padezco una "enfermedad incurable": la AS Roma. Ya no voy al estadio, pero sigo siendo un fiel aficionado desde el sofá. También me gustan los deportes dinámicos, el esquí, los paseos a caballo y, además, tengo una licencia militar de paracaidismo.
Paracaidismo, caballos, viajes... ¿Te gusta la aventura?
Diría que lo que realmente me mueve es la curiosidad más que la adrenalina. Me encanta descubrir, comprender y aprender. El paracaidismo, por ejemplo, me enseñó que el miedo no debe negarse. Hay que reconocerlo, controlarlo y mantener la mente clara cuando es necesario tomar decisiones rápidas. Es una actitud que me ha resultado muy útil en las emergencias del mantenimiento de aplicaciones, el auténtico "servicio de urgencias de la informática", donde es necesario actuar con rapidez, pero también transmitir calma.
¿Cómo consigues combinar serenidad y rapidez en el trabajo?
Sigo un método estructurado: análisis, diseño, implementación y pruebas, involucrando a clientes, stakeholders y compañeros para encontrar soluciones compartidas, pragmáticas y sostenibles. Creo firmemente en el trabajo en equipo y en la capacidad de reconocer las fortalezas de cada persona para ponerlas al servicio de un objetivo común. Es un poco como en el fútbol: hay quien destaca defendiendo y quien lo hace atacando. Un buen líder sabe a quién pasar el balón en el momento oportuno; de lo contrario, no se marca el gol. Para nosotros, el gol es la confianza y la satisfacción del cliente.