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02 Julio 2026

El método de Luca: atención, empatía y responsabilidad

Luca Falzarano comparte su historia: de Benevento a Turín, entre SAP, inteligencia artificial y psicología. Un recorrido personal y profesional en el que «el equipo, la confianza y el crecimiento avanzan de la mano».

Luca Falzarano

Puede parecer un psicólogo especializado en relaciones humanas que ha dado el salto a la consultoría empresarial. O un consultor estratégico, experimentado y perspicaz, que concede un gran valor a la inteligencia social en el trabajo diario. Al hablar de sí mismo, Luca Falzarano, Senior Business Consultant de Mashfrog 4 Procurement, no establece una frontera clara entre la competencia técnica y la inteligencia emocional y cognitiva: son dos dimensiones de su perfil que se superponen y se enriquecen mutuamente, destacando al unísono.

Nacido en la región de Campania y adoptado por el Piamonte, ama el mar de su tierra natal y es aficionado de la Juventus - «pero con el distanciamiento justo» -, un símbolo de la ciudad donde «me siento realmente en casa». Lleva dos años en Mashfrog, donde trabaja junto a los «pioneros» de la Agentic AI de M4P, y ha construido su trayectoria profesional - y también personal - sobre tres pilares: curiosidad, responsabilidad y método, «valores que me acompañarán durante mucho tiempo».

Cuéntanos tu trayectoria hasta el día de hoy.

Tengo formación en Economía. Me gradué en febrero de 2020, precisamente durante los días más extraños del inicio de la pandemia de la COVID-19. Entre la licenciatura y el máster no quería quedarme parado, así que realicé un curso de SAP en modalidad remota. Fue entonces cuando descubrí un mundo que desde ese momento nunca ha dejado de formar parte de mi horizonte profesional. Tras finalizar el máster y completar un posgrado en Economía y Management, empecé a buscar oportunidades en ese ámbito. En 2022 me incorporé a Reply, donde me especialicé en SAP Ariba, especialmente en el área de sourcing.

¿Qué recuerdas de tus primeros pasos en el mundo laboral?

Mis primeros proyectos me permitieron crecer muchísimo: primero desde el punto de vista técnico y, después, colaborando con desarrolladores y compañeros en sistemas integrados. Fueron meses intensos, pero también muy gratificantes, porque adquirí un método de trabajo que sigo aplicando hoy. Con el tiempo empecé a gestionar clientes y proyectos cada vez más complejos, pasando de tareas puramente técnicas a actividades más analíticas, hasta trabajar en contextos donde la organización, la responsabilidad y las relaciones personales resultaban tan importantes como la propia experiencia técnica.

¿Cuándo llegaste a Mashfrog y qué te llevó hasta aquí?

Me incorporé a Mashfrog en 2024 y, por suerte, pude seguir trabajando con el mismo equipo con el que había crecido profesionalmente. Para mí eso tuvo un enorme valor. Cuando las personas que te han acompañado durante años, que han contribuido a tu formación y han reconocido tu potencial, te dicen que quieren seguir apostando por ti, la satisfacción es tanto personal como profesional.

Compañeros o crecimiento profesional: ¿qué pesa más?

Para mí es imposible separar ambos aspectos. El equipo, la confianza y el crecimiento avanzan siempre de la mano. Evidentemente, al incorporarme a Mashfrog también valoré la empresa a la que llegaba: una organización sólida, en constante crecimiento, capaz de despertar mi curiosidad y ofrecerme nuevas oportunidades. Aquí se reconoció un nivel diferente de seniority, lo que también implicó asumir mayores responsabilidades. Lo interpreté como una confirmación, pero también como un compromiso. Si las personas que han contribuido a tu crecimiento te piden que formes parte de un nuevo proyecto, para mí la respuesta natural es implicarme, asumir la responsabilidad e intentar aportar valor.

Si tuvieras que describirte en pocas palabras, ¿qué dirías?

Me definiría como una persona muy observadora y analítica. Me gusta observar lo que ocurre a mi alrededor e intentar comprender no solo qué funciona, sino también por qué funciona. Me interesa mucho la psicología, la psicología de las relaciones y todo lo relacionado con la forma en que las personas se comunican, colaboran y reaccionan en diferentes contextos. Leo y estudio de manera autodidacta a autores como Lacan, Freud o Foucault.

¿La psicología es útil en el trabajo?

Creo que las competencias técnicas, por sí solas, no son suficientes. También son fundamentales la empatía, la inteligencia social, la capacidad de trabajar en equipo y de interpretar las situaciones. Esa forma de mirar las cosas también me acompaña fuera del ámbito laboral. Me gusta la idea de disponer de herramientas que nos permitan observarnos "desde fuera", porque solo así podemos reconocer nuestros errores, valorar las experiencias positivas y convertir también las negativas en oportunidades de aprendizaje.En mi vida personal he aprendido a encontrar un mayor equilibrio: cultivar pasiones, como la afición por la Juventus, sin convertirlas en obsesiones; comprender que una decisión equivocada puede ser precisamente la que te lleve a descubrir el camino correcto.

¿La atención y el análisis son el hilo conductor entre tu vida profesional y personal?

El vínculo que une mi dimensión profesional y personal es la disposición a enfrentarme a lo desconocido. Lo desconocido da miedo, pero en el trabajo hay que aprender a convivir con ello: un nuevo proyecto, un cliente complejo, un sistema que nunca has utilizado o un rol con mayores responsabilidades.Nadie se convierte en experto de un día para otro; se aprende haciendo las preguntas adecuadas, a las personas adecuadas y en el momento adecuado. Para mí son esenciales el método, la responsabilidad y la capacidad de colaborar: poner en común competencias diferentes, ayudar a un equipo a encontrar su ritmo y su dirección, y transformar un problema en una solución posible.Lo mismo sucede en la vida. Salir de la zona de confort requiere valentía, pero muchas veces es la única manera de crecer. También tengo esa misma visión sobre la inteligencia artificial: es una herramienta extraordinariamente poderosa, pero debe utilizarse con inteligencia humana y social. Solo así la innovación y las relaciones pueden encontrarse sin anularse mutuamente.