UX/UI Design e IA: diseñar la “semplejidad” digital
Gobernar la complejidad con elegancia. Cómo la IA integrada en las herramientas de diseño potencia la cadena de creación de valor: productos más usables y accesibles, diseñados por arquitectos, humanos y no humanos, de relaciones.
Quienes trabajan en el ámbito del UX/UI design afrontan cada día un desafío multidisciplinar: desde la investigación cualitativa hasta la interpretación de datos, desde la definición de flujos de experiencia hasta el cuidado de la interfaz, la usabilidad y la accesibilidad.
En este contexto, las herramientas han evolucionado radicalmente. Figma, hoy estándar de referencia, ha transformado el flujo de trabajo de una constelación de software fragmentados a un entorno único e integrado. Hoy, en un solo espacio, es posible realizar análisis, mapear customer journeys, construir design systems y producir prototipos interactivos, haciendo de la dispersión entre herramientas un recuerdo del pasado. La inteligencia artificial ha entrado recientemente en este ecosistema, primero mediante plug-ins y hoy con funcionalidades nativas basadas en prompting.
Una nueva sinergia operativa
Soluciones como Figma Make, diseñadas para ampliar el alcance del diseñador integrándose con Figma y Figma Sites, permiten convertir visiones creativas en aplicaciones reales, acortando la distancia entre la ideación y la implementación técnica. No se trata de prescindir de las competencias de desarrollo ni del diálogo con los programadores, sino de comprender cómo colaborar con lo que, en todos los sentidos, es un nuevo “colega”. Esta entidad digital actúa como soporte cognitivo y operativo capaz de influir en todo el ciclo creativo, más allá de un simple aumento de la velocidad de ejecución.
La integración entre herramientas de diseño y agentes de IA como ChatGPT, Gemini, Claude, Copilot - o plataformas emergentes como Google Stitch - representa una alianza imprescindible para afrontar el mayor reto cotidiano: trasladar a la progettación de productos y servicios físicos y digitales la “semplejidad” de Alain Berthoz, es decir, la capacidad innata de los seres vivos de gestionar la complejidad mediante estrategias elegantes, simples sin ser simplistas.
Impacto en el trabajo diario
Trabajar junto a un colaborador artificial —preparado, rápido y capaz de procesar estímulos— puede cambiar el destino de una idea, igual que ocurre con un colega humano de confianza. ¿Pero cómo sucede esto en la práctica? Las herramientas integradas con IA potencian la investigación de usuarios, automatizan tareas repetitivas de análisis de datos, estructuran hipótesis de workflow precisas y reducen el ruido informativo, acelerando el paso de la evidencia a la decisión estratégica.
En la fase visual, la IA permite generar interfaces a partir de instrucciones textuales, referencias o restricciones funcionales. Este enfoque, conocido como prompt-to-UI, reduce significativamente la inercia inicial y da un impulso decisivo a la exploración, liberando tiempo valioso para la evaluación crítica de las soluciones propuestas. Más recientemente, la apertura de las herramientas de diseño a los agentes de IA ha permitido entrenar sistemas que, mediante conjuntos de “skills” (instrucciones encadenadas), pueden intervenir directamente en los archivos, haciendo aún más fluido el proceso de refinamiento.
¡Más diseño para todos!
Como en toda colaboración eficaz, también en la relación con la inteligencia artificial la calidad del resultado depende de la calidad de la comunicación. Utilizar estos modelos avanzados significa, ante todo, saber formular solicitudes eficaces: definir objetivos, contexto, restricciones y resultados esperados. En otras palabras, significa diseñar una interacción.
Por este motivo, las competencias UX se vuelven centrales también en el diálogo con los sistemas generativos: quien sabe diseñar experiencias de uso también sabe orientar mejor las respuestas de la IA. Pero también es cierto lo contrario: la difusión de estas herramientas está democratizando la cultura del diseño de interacción. Cada vez más personas se enfrentan a una pregunta típicamente UX: ¿qué acciones o instrucciones debo formular para obtener lo que deseo? Un proceso ya impulsado por plataformas como Canva, que han hecho accesibles prácticas antes reservadas a profesionales.
Esta transformación también se refleja en la forma en que se diseñan los productos digitales. Durante años, el UX/UI se ha basado principalmente en una lógica de exposición de la información: menús, páginas, categorías, secciones y recorridos de navegación pensados para ser explorados por el usuario. Hoy, en cambio, las personas están cada vez más acostumbradas a expresar solicitudes o intenciones, esperando que el sistema recupere, organice y genere la respuesta más pertinente.
En consecuencia, el foco pasa a ser hacer comprensible qué se puede pedir, cómo hacerlo, cuáles son las capacidades y los límites del sistema, y cómo gestionar posibles errores o malentendidos.
Interacciones sin exclusiones
Este enfoque encuentra una aplicación esencial en la accesibilidad. Diseñar accesibilidad hoy significa cuestionarse con mayor precisión cómo un sistema puede ser consultado, escuchado o controlado por el mayor número posible de personas, en condiciones de uso heterogéneas. Significa crear sistemas que funcionen para una pluralidad de cuerpos, sentidos, capacidades cognitivas y motoras, dispositivos y contextos ambientales.
Por su propia naturaleza, la IA contribuye a crear productos capaces de interpretar inputs no estándar, gestionar dudas o solicitudes incompletas, ofrecer respuestas claras y progresivas, permitir correcciones, prever recorridos alternativos y no depender de un único modo de interacción. En otras palabras, contribuye a hacer los productos no solo más accesibles en términos normativos, sino más flexibles e inclusivos en su uso cotidiano.
Design to code
La integración de la IA en las herramientas de diseño - desde Figma Dev Mode hasta Figma Make, Figma Sites y plugins dedicados - está haciendo cada vez más concreto el paradigma del design-to-code, reduciendo la distancia entre diseño y desarrollo. Los diseñadores pueden ahora producir outputs semánticamente coherentes y cercanos a la implementación final, incluso hasta la generación de markup y documentación técnica.
Los proyectos que salen de los equipos de User/Customer Experience son hoy outputs híbridos de naturaleza semi-ejecutable. Especificaciones más claras, naming coherente y lógicas mejor formalizadas hacen que el handoff hacia desarrollo sea más fluido, reduciendo ambigüedades y mejorando la colaboración entre diseñadores y desarrolladores, con beneficios concretos también para clientes y usuarios finales.
De UX/UI Designer a…
Con la integración de la IA en las herramientas de diseño, el UX/UI designer puede hoy gestionar más fácilmente la calidad global de la experiencia, operando en dos niveles: por un lado diseña experiencias para las personas, y por otro interactúa con sistemas inteligentes que forman parte tanto del proceso de diseño como del producto final.
De este modo, su rol evoluciona hacia una figura más estratégica y sistémica, más cercana al funcionamiento real de los productos y más capaz de diseñar ecosistemas centrados en la relación entre personas, tecnologías y contextos de uso.