18 Mayo 2021

Ir en bicicleta al trabajo: la movilidad sostenible y otras elecciones ecológicas de Daniele Dastoli

Daniele Dastoli, diseñador gráfico del Grupo Mashfrog, nos ha hablado de él, de sus elecciones sostenibles y de por qué decidió usar la bicicleta como único medio de transporte.

Nacido en 1988, Daniele trabaja como diseñador gráfico desde septiembre de 2007, desde poco después de haberse graduado en diseño publicitario. Ha trabajado para varias agencias, también como autónomo, y lleva en Mashfrog desde 2019. Nos ha explicado por qué empezó a usar la bicicleta para trasladarse en una ciudad como Roma y otras acciones sostenibles que pone en práctica a diario para reducir su impacto medioambiental.

¿A qué se debe tu entusiasmo por la bicicleta?

A mi abuelo, al que también le encantaba, y quien me enseñó a montar en bicicleta cuando tenía cuatro años. En su país se mueven en bicicleta y todo el mundo tiene una; a mi abuelo también le gustaba equiparlas, repararlas y restaurarlas. En el sótano había una veintena. En julio más o menos es el Tour de Francia; en las semanas que duraba se quedaba en casa y luego, cuando terminaba, se iba a la playa, en bicicleta, lógicamente. En particular, el verano que me marcó fue el de 1998, cuando un joven Marco Pantani ganó el Tour, después de haber ganado el Giro de Italia ese mismo año.

¿Es solo un deporte o es realmente una forma sostenible de actuar?

Ambas cosas. Para ser sincero, empecé a usar la bicicleta por divertimento, para trayectos cortos y encargos, pero en seguida me di cuenta de que era muy práctica al no tener que buscar aparcamiento y poder evitarme el tráfico. Más tarde, empezó a gustarme la idea de la sostenibilidad y comprendí que estábamos abusando del automóvil. La bicicleta no solo no contamina, sino que tiene una vida útil prácticamente eterna y los residuos materiales y el impacto medioambiental que produce son casi nulos.

¿Así que usas la bicicleta solo como medio de transporte? ¿También para ir a trabajar?

Por supuesto. Llevamos más de medio año trabajando a distancia, pero antes siempre iba en bicicleta, tanto si hacía bueno como si llovía, en verano y en invierno; solo es necesario contar con un aseo en el trabajo y ropa para cambiarte. La idea surgió porque tenía muchas ganas de montar en bicicleta y poco tiempo para hacerlo, así que... ¿qué mejor solución? Mucha gente se apunta al gimnasio y después del trabajo se sube al coche y aguanta el tráfico para ir a hacer deporte; yo vivo a once kilómetros de la oficina y tardo media hora en llegar, por lo que por la tarde, cuando vuelvo a casa, ya he completado mi hora de ejercicio diaria. Es bueno para el cuerpo, para el bolsillo y para el ánimo

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de moverte en bicicleta en una ciudad como Roma?

Honestamente, no veo ninguna desventaja importante, aunque la mayoría piense lo contrario. La movilidad sostenible se considera una utopía, sobre todo en ciudades grandes y caóticas como Roma, pero puedo asegurar que es posible y prueba de ello es que hay cada vez más gente que se mueve en bicicleta. En unos 45 minutos puedes ir de una punta a la otra de la ciudad; no es tanto tiempo comparado con quien va en coche en hora punta. Además, es tiempo que uno se dedica a sí mismo, un momento para disfrutar de la ciudad y del barrio en primera persona. Afortunadamente, desde hace tiempo hay una mayor preocupación por el medioambiente, también por parte de las instituciones: incluso en Roma se están construyendo pistas ciclables, lo cual hará que muchos ciudadanos se pasen al uso de la bicicleta. Queda mucho por hacer, pero es un buen comienzo.

Además de preferir usar la bicicleta antes que el coche, ¿realizas otras acciones para reducir tu impacto medioambiental?

Por supuesto. Podemos hacer muchas cosas para disminuir el impacto medioambiental de nuestra vida sin renunciar a nuestras comodidades o costumbres. Personalmente, trato de tomar todas las precauciones posibles sin caer en el extremismo: limito el consumo de carne y de los derivados animales y la compra de comida producida o envasada en otra parte del mundo, procuro que el calzado y la ropa me duren todo lo posible, no lavo a temperaturas altas, me cambio de teléfono solo cuando el mío deja de funcionar, tiro cada tipo de basura al contenedor correspondiente, no abuso de la calefacción ni del aire acondicionado, y muchas otras cosas; digamos que trato de aplicar esta filosofía en cierta medida a todo. Por desgracia, la sociedad nos empuja a consumir de manera desenfrenada, incluso cosas que a menudo ni nos sirven.

¿En tu opinión vamos en la dirección correcta? ¿Cuáles son los aspectos relacionados con la sostenibilidad medioambiental a los que debemos prestar más atención en un futuro próximo?

No lo creo. Se habla mucho, pero se hace poco: además de los acuerdos sobre el clima, hace especial falta que las instituciones se sensibilicen; con que todo el mundo acabe algo concienciado, empezaremos a ver los resultados y a disfrutar de los beneficios.